Guía de supervivencia para beber (y no arruinarte) en la era del «craft»


​A ver si nos enteramos: la tendencia mundial es clara. Estamos dejando de ser ganado consumiendo agua con gas teñida de amarillo para empezar a buscar, por fin, cerveza de verdad, bueno… cerveza sin alcohol también. Las industriales están acojonadas porque le bajan las ventas y se han puesto a comprar artesanales para acercarse a las nuevas tendencias o al gusto del consumidor por lo bueno.

La peña quiere sabor, quiere cuerpo y quiere calidad. El problema es que, en este viaje hacia lo artesano, a muchos se les ha ido la pinza con el precio.


​En Madrid y otras capitales, pedirte una artesana se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Si te descuidas, te cobran el diseño de la etiqueta, el sueldo del community manager y, de paso, la letra del camión del transportista. ¿Pero sabes qué? Que además de caro, a veces nos están vendiendo gato por liebre. ​Ni todo lo local es oro, ni todo lo caro es bueno


​Ojo… que un tipo cocine cerveza en el garaje de su primo no garantiza que el resultado sea bebible. No todo vale. Exige calidad. Que sea local no les exime de cumplir con los estándares mínimos de higiene y control de procesos. El productor local tiene que ser el primero en cuidar el producto, porque si no, está matando el mercado él mismo.


Ahora que la geopolítica está como está y la guerra en Oriente Medio vuelve a apretar las tuercas al precio del petróleo, el coste de mover barriles de un lado a otro se dispara.
​¿De verdad queremos seguir pagando una fortuna porque una lata de cerveza ha tenido que cruzar tres provincias antes de llegar a tu nevera? Es absurdo. Cada vez que compras una birra importada o de la otra punta del país, estás pagando un peaje logístico que no aporta ni un gramo de sabor a tu vaso.

Sabes cuantas cerveceras hay en Madrid? Fliparías !!!


​Menos kilómetros en el camión, más euros en tu bolsillo y más calidad en la malta y lúpulo. Esa es la única ecuación que nos permite beber bien sin tener que pedir un microcrédito al banco.
​La próxima vez que entres en tu local de confianza:
Pregunta por lo cercano: ¿Qué tenemos hecho en la provincia?
​No te dejes deslumbrar: Que la etiqueta no parezca una obra de arte moderna no significa que la cerveza sea mala. A veces, los que menos gastan en diseño, más gastan en ingredientes de primera.


La verdadera cerveza artesana local debe ser impecable, fresca y, sobre todo, justa en su precio.
​Apoyar lo local no es un acto de caridad, es sentido común. Es la única forma de que los pequeños productores sigan vivos y tú puedas disfrutar de una IPA como Dios manda sin que el encargado te pida el DNI para comprobar tu solvencia financiera.
Bebe local, bebe con criterio y… ¡que no te den gato por liebre!

Una respuesta a «Guía de supervivencia para beber (y no arruinarte) en la era del «craft»»

  1. Los alemanes y checos llevan más de 1000 años haciendo birra de calidad y mira que precios si lo comparas con la birra hecha aquí.
    Como es posible que una birra hecha aqui en España salga más cara q traerla de Múnich.
    Mucho deben afinar los precios si queréis que bebamos local.

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