
Cal en el maiz? El secreto de los mejores nachos de Madrid
Seamos sinceros: la primera vez que oyes la palabra nixtamalización suena a conjuro azteca o a proceso químico de Breaking Bad. Y cuando te enteras de que consiste en echarle cal al maíz, lo lógico es que te quedes flipao. ¿Cal? ¿La de las paredes?
Pues sí, foggie, así es. Y si no fuera por ese proceso milenario que ya hacían los mayas, los nachos que te metes entre pecho y espalda serían cartón prensado. Hoy te contamos por qué en Fogg Bar nos hemos vuelto unos frikis del grano y por qué nuestro nuevo aliado, está rompiendo moldes en Madrid.

Nixtamalización: No es magia, es ciencia (y un poco de mala leche)
La palabra viene del náhuatl nextli (cenizas) y tamalli (masa). Los antiguos mexicanos, que eran más listos que el hambre, descubrieron que si cocían el maíz con agua y cal, pasaban cosas maravillosas:
- Nutrición a tope: La cal libera la niacina (vitamina B3) que el cuerpo no puede absorber del maíz crudo.
- Textura de dioses: El grano se ablanda, la cáscara se va a paseo y queda una masa elástica y deliciosa.
- El sabor: Ese aroma inconfundible a «tortilla de verdad» que te hace salivar antes del primer bocado.
Sin nixtamalización, no hay taco, no hay totopo y no hay paraíso. El resto es harina industrial y demás mierdas que no queremos ver ni en pintura.
Fogg Bar x Tortillería del Río: De México a Madrid con amor (y mucho grano)
En Fogg Bar somos muy pesados con lo que servimos. No nos vale el primer proveedor que pasa por la puerta con una furgoneta. Nos gusta dar vueltas por ahi, o sea… viajar, comer, beber y ya de paso buscar proveedores que compartan nuestra locura por el producto bien hecho.

Este proyecto nació hace apenas unos años del sueño de una familia mexicana asentada en Madrid. Enamorados de los productos de su tierra y de sus propiedades nutritivas, decidieron que ya estaba bien de comer tortillas de plástico en la capital y se liaron la manta a la cabeza para crear un obrador auténtico.
¿De dónde viene la chicha?
No se andan con tonterías: su materia prima es maíz seleccionado que traen directamente de Toluca, México. Es maíz no transgénico que ellos mismos nixtamalizan a diario en Colmenar Viejo. Nada de conservantes, nada de colorantes raros. Solo maíz, agua, cal y la herencia de una familia que sabe lo que hace.
Nuestros nuevos Nachos: Avisamos, crean adicción
Vamos actualizando nuestra carta y los nuevos nachos son harina de otro costal (bueno, ¡maíz de otro costal!). Al ser totopos de maíz nixtamalizado de verdad, aguantan el tipo, no se reblandecen a la primera de cambio y tienen un sabor intenso que compite de tú a tú con nuestras mejores cervezas artesanas.

¿Sabes lo que comes?
Esa es la filosofía del blog de Fogg Bar. Queremos que cuando pidas la cuenta, no solo te vayas con la panza llena y el puntito de la birra, sino sabiendo que has apoyado a un productor local con raíces auténticas y que has comido algo real.
El maíz es la base de una cultura, y en manos de Tortillería del Río y los fogones de Fogg Bar, es un puto espectáculo.
¿Te hace una ronda de nachos para comprobar si te estamos vacilando? Quieres una sugerencia de maridaje?
La apuesta segura: es una West Coast IPA
Es el maridaje de manual y el que nunca falla.
- Por qué: El amargor intenso del lúpulo corta la grasa del queso como un bisturí. Además, las notas cítricas y resinosas de una buena West Coast realzan el sabor del maíz y el frescor del jalapeño.
- Sensación: Cada trago te resetea la boca para que el siguiente nacho sepa como el primero.
Seguro que ya estás babeando… O por lo menos yo sí!! No te lo pienses más y reserva tu mesa desde aquí